miércoles, 4 de marzo de 2009

Temor


Photograph: Matt Cardy/Getty


Kate Edwards es editora fotográfica de la revista dominical del Guardian. A fines del siglo pasado estuvo viviendo en Buenos Aires, cuando la conocí, y desde entonces mantenemos una amistad, hoy vía Facebook. En esa época ella no sabía muy bien que hacer con su vida (Y por eso estaba acá) y yo sufría como editor de fotografía de Noticias. Hoy, ella pelea con sus responsabilidades en The Guardian y yo no sé muy bien que hacer con mi vida, por eso estoy aquí. The Guardian es uno de los diarios que miro regularmente y la nota de la foto de arriba es la que disparó este post. Da un poco de miedo ver todos esos autos quietos, aunque la hayamos visto mil veces, esa foto hoy significa otra cosa. Hace mucho tiempo, paseando por el campo de un vecino de Los Cisnes, una de sus hijas, de unos cinco años, en un momento se detuvo, clavó la vista en el infinito y dijo,-¡Hice un verso!- y a continuación recitó:

Arados
parados.

Algunos festejaron su ocurrencia, otros, docentes voluntarios, quisieron instruirla en el arte de la poesía. Yo quedé perplejo. Ese micro-poema me resultó inquietante. La contundente imagen de un arado parado se transformó, para mi, en la sensación de que algo no andaba bien. Y hoy parece que muchas cosas no andan bien. Las fábricas de autos están en crisis, pero, ¿hacen falta más autos? Se podría elaborar una larga lista de paradojas de este tipo . El camino de la economía y el del sentido común se han bifurcado de forma grotesca. Y hablando de caminos, pruebe usted unir en auto las tres ciudades más importantes de nuestro país. Hará un viaje increíble, lleno de imprevistos, cortes, accidentes, señales inciertas, vendedores de pelotas de fútbol, obras interminables, etc. Sobran autos, faltan caminos, como sobran semáforos y falta respeto por el otro. Mi amiga Kate, allá esperando la primavera, también está preocupada por la crisisfinancierainternacional. No hay que pre-ocuparse Kate, hay que Ocuparse. Me voy a preparar el desayuno para mis chicos.

2 comentarios:

Paula dijo...

Mi gran pregunta es: ¿los trenes parados dónde están?
Porque de ramales cerrados también estamos llenos... y bien que son necesarios.
Ayer hablábamos de algo parecido a poner en marcha un tren. Trenes pueden ser muchas cosas, y viajar quiere todo el mundo. ;)
Hay que ocuparse, sobre todo porque si uno no se ocupa se ocupa otro. Y vaya a saberse el resultado, no? Por ahí se le queman las tostadas!

Tomeu dijo...

Me gusto mucho.